La historia de hoy vuelve a remontarme nuevamente a los años noventas, en el los cuales siendo aun un niño, he pasado situaciones de adulto...
Es un recuerdo vago, pero voy a tratar de contar lo que me sucedió:
Como mencioné con anterioridad, mi vida circulaba en el club, entrenábamos de lunes a sábados, y tres veces por semana doble turno. Como todos los sábado íbamos a entrenar a las nueve de la mañana, pero el sábado, en el que transcurre mi historia, me había sentido mal, no podía casi moverme y el nivel del entrenamiento era malo, había poca gente en el club (cosa q no era normal, pero pasaba).
Mi entrenador, al cual admiraba profundamente, me mando al vestuario a cambiarme y me dijo que vuelva el lunes, porque era evidente que no podía moverme. En ese momento el vestuario estaba vacío, el vestuario estaba dividido en dos módulos, el primero era solo un sector de duchas y otro separado para cambiarse.
No había nadie más que yo, aunque soy medio tímido decido sacarme la ropa y entrar a tomar una largo y merecido baño, pongo la ducha a la temperatura justa, en ese momento comienzo a poner por mi cuerpo el jabón y el shampoo, y dejo correr el agua por mi cuerpo. A decir verdad me había olvidado del tiempo... cierro los ojos y comienzo a disfrutar del momento.
De repente entra alguien a la ducha, yo ni cuenta me doy... y de repente otra vez una situación incomoda, pero bizarramente atrayente...
Resulta que el chico que entro a la ducha era uno que competía en la primera división, por tanto unos años mayor, no diré el nombre por razones de seguridad. Él empezó a tocarse mirándome fijamente, y me llamaba con su mano a que lo toque, en ese momento me parecía muy lindo hombre y sin entrar en mayor detalle me parecía enorme. Aun puedo recordar esa sensación en la panza, de nervios y deseos de hacerlo, por momentos pensaba " ya fue lo hago, si total nadie podrá enterarse jamás", pero de repente, mientras me iba excitando de a poco, se me cruzó todo lo que mis padres me habían enseñado, la educación, que diría mi padre si se enterara... entonces salí corriendo de nuevo, me seque y me fui, sin decir nada... solamente pensando en que quizás me gustaban los hombres.
miércoles, 29 de julio de 2009
martes, 28 de julio de 2009
La inocencia rota
Elegir un título es complicado, y más ir detallando los pasos de una narración, la cual tiene que tener los tres estadios y no ser aburrida.
Trataré de no aburrir al mundo con mi pequeña historia del día de hoy.
Me remonto a mis once años, antes de esa edad era un niño literalmente feliz. Un chico de clase media, con unos padres trabajadores como cualquier otro. Mi infancia se desarrollaba en un club, donde pasaba la mayor parte del día. Ahí en mi segundo hogar, como lo llamaba, conocí a mis mejores amigos, mis primeros amores... Pero donde fui plenamente feliz también descubrí que la vida tiene recovecos oscuros, fríos y enfermos.
Todo empezó en el verano de 1997, en ese entonces era común que tanto yo, como mi bandita de amigos, pasemos en el club entrenando desde las nueve hasta las veinte. Ese era el lugar donde se desarrollaba nuestra existencia, y hoy a la distancia siempre bromeamos con nuestro apodo, `La mugre´, así nos llamaban los empleados porque estábamos en todos lados.
En una de esas tardes de verano los chicos no fueron al club porque hacia frío y lloviznaba, pero yo como no podía vivir sin ir, ya que en casa me aburría como hongo, terminé yendo de todas formas. Entrené y a la tarde me quedé como todos los días divagando por el club, pasé por la sala de maquinas, tomé un par de mates con los calderistas, que eran amigos míos y me conocían desde chico. Y luego, aburrido, decidí ir al fondo del club, donde estaba un empleado nuevo que le diciamos "Chapu", -jamás supimos su nombre ya que respondía bien a su apodo-. En el interin de esa tarde, el Chapu estaba tomando mates en la garita verde ya que no había nadie en el club, y me invitó con uno, al cual acepté aunque ya estaba verde de tomar,
Hablamos durante una hora, me contó los problemas que tenía en la casa, mientras que yo le contaba como había entrenado y lo cansado que estaba del aburrimiento que tenía. De repente me sorprendí envuelto en una situación media extraña, en la cual me encontraba sentado en la falda de Chapu, tocándome y sentía su miembro erecto. En ese momento me logre incorporar y salir corriendo, llorando por los nervios y por no poder entender el motivo por el cual mi "amigo" me había manoseado.
En ese momento entendí que yo lo había provocado o algo así.
A la distancia lo veo como el primer intento de violación que tuve, y también cómo la inocencia se pierde.
Ese día de verano, el Chapu resolvió desafectarse de las tareas en la sede que asistía con mis amigos, y se traslado a otra, pero con el tiempo lo sacaron de su cargo y fue despedido por hacer lo mismo con otro chico.
Este episodio lo pude contar a mi familia hace pocos años y con mucha vergüenza, y gracias a Dios mis padres son comprensivos y me asistieron.
Ese fue el momento en que precozmente perdí mi inocencia.
Trataré de no aburrir al mundo con mi pequeña historia del día de hoy.
Me remonto a mis once años, antes de esa edad era un niño literalmente feliz. Un chico de clase media, con unos padres trabajadores como cualquier otro. Mi infancia se desarrollaba en un club, donde pasaba la mayor parte del día. Ahí en mi segundo hogar, como lo llamaba, conocí a mis mejores amigos, mis primeros amores... Pero donde fui plenamente feliz también descubrí que la vida tiene recovecos oscuros, fríos y enfermos.
Todo empezó en el verano de 1997, en ese entonces era común que tanto yo, como mi bandita de amigos, pasemos en el club entrenando desde las nueve hasta las veinte. Ese era el lugar donde se desarrollaba nuestra existencia, y hoy a la distancia siempre bromeamos con nuestro apodo, `La mugre´, así nos llamaban los empleados porque estábamos en todos lados.
En una de esas tardes de verano los chicos no fueron al club porque hacia frío y lloviznaba, pero yo como no podía vivir sin ir, ya que en casa me aburría como hongo, terminé yendo de todas formas. Entrené y a la tarde me quedé como todos los días divagando por el club, pasé por la sala de maquinas, tomé un par de mates con los calderistas, que eran amigos míos y me conocían desde chico. Y luego, aburrido, decidí ir al fondo del club, donde estaba un empleado nuevo que le diciamos "Chapu", -jamás supimos su nombre ya que respondía bien a su apodo-. En el interin de esa tarde, el Chapu estaba tomando mates en la garita verde ya que no había nadie en el club, y me invitó con uno, al cual acepté aunque ya estaba verde de tomar,
Hablamos durante una hora, me contó los problemas que tenía en la casa, mientras que yo le contaba como había entrenado y lo cansado que estaba del aburrimiento que tenía. De repente me sorprendí envuelto en una situación media extraña, en la cual me encontraba sentado en la falda de Chapu, tocándome y sentía su miembro erecto. En ese momento me logre incorporar y salir corriendo, llorando por los nervios y por no poder entender el motivo por el cual mi "amigo" me había manoseado.
En ese momento entendí que yo lo había provocado o algo así.
A la distancia lo veo como el primer intento de violación que tuve, y también cómo la inocencia se pierde.
Ese día de verano, el Chapu resolvió desafectarse de las tareas en la sede que asistía con mis amigos, y se traslado a otra, pero con el tiempo lo sacaron de su cargo y fue despedido por hacer lo mismo con otro chico.
Este episodio lo pude contar a mi familia hace pocos años y con mucha vergüenza, y gracias a Dios mis padres son comprensivos y me asistieron.
Ese fue el momento en que precozmente perdí mi inocencia.
El día que inicio todo
Decidir iniciar un blog para contar situaciones de forma anonima puede ser algo muy loco, ya que uno abre y descubre los pensamientos mas oscuros, o turbios como diria un gran amigo... elegir un tema, desarrollarlo, ver opiniones y generar quizas algunas opiniones.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)