Elegir un título es complicado, y más ir detallando los pasos de una narración, la cual tiene que tener los tres estadios y no ser aburrida.
Trataré de no aburrir al mundo con mi pequeña historia del día de hoy.
Me remonto a mis once años, antes de esa edad era un niño literalmente feliz. Un chico de clase media, con unos padres trabajadores como cualquier otro. Mi infancia se desarrollaba en un club, donde pasaba la mayor parte del día. Ahí en mi segundo hogar, como lo llamaba, conocí a mis mejores amigos, mis primeros amores... Pero donde fui plenamente feliz también descubrí que la vida tiene recovecos oscuros, fríos y enfermos.
Todo empezó en el verano de 1997, en ese entonces era común que tanto yo, como mi bandita de amigos, pasemos en el club entrenando desde las nueve hasta las veinte. Ese era el lugar donde se desarrollaba nuestra existencia, y hoy a la distancia siempre bromeamos con nuestro apodo, `La mugre´, así nos llamaban los empleados porque estábamos en todos lados.
En una de esas tardes de verano los chicos no fueron al club porque hacia frío y lloviznaba, pero yo como no podía vivir sin ir, ya que en casa me aburría como hongo, terminé yendo de todas formas. Entrené y a la tarde me quedé como todos los días divagando por el club, pasé por la sala de maquinas, tomé un par de mates con los calderistas, que eran amigos míos y me conocían desde chico. Y luego, aburrido, decidí ir al fondo del club, donde estaba un empleado nuevo que le diciamos "Chapu", -jamás supimos su nombre ya que respondía bien a su apodo-. En el interin de esa tarde, el Chapu estaba tomando mates en la garita verde ya que no había nadie en el club, y me invitó con uno, al cual acepté aunque ya estaba verde de tomar,
Hablamos durante una hora, me contó los problemas que tenía en la casa, mientras que yo le contaba como había entrenado y lo cansado que estaba del aburrimiento que tenía. De repente me sorprendí envuelto en una situación media extraña, en la cual me encontraba sentado en la falda de Chapu, tocándome y sentía su miembro erecto. En ese momento me logre incorporar y salir corriendo, llorando por los nervios y por no poder entender el motivo por el cual mi "amigo" me había manoseado.
En ese momento entendí que yo lo había provocado o algo así.
A la distancia lo veo como el primer intento de violación que tuve, y también cómo la inocencia se pierde.
Ese día de verano, el Chapu resolvió desafectarse de las tareas en la sede que asistía con mis amigos, y se traslado a otra, pero con el tiempo lo sacaron de su cargo y fue despedido por hacer lo mismo con otro chico.
Este episodio lo pude contar a mi familia hace pocos años y con mucha vergüenza, y gracias a Dios mis padres son comprensivos y me asistieron.
Ese fue el momento en que precozmente perdí mi inocencia.
martes, 28 de julio de 2009
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